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En este trabajo fotográfico presentamos la historia de cómo se vivió parte de la Cuaresma y la Semana Santa desde un templo en Caracas en medio de la cuarentena por el coronavirus

¿Quién imaginó una Semana Santa sin feligreses en los templos, sin gente en las procesiones, sin miles de velas encendidas? ¿Quién imaginó que el Nazareno estaría solo en las calles? ¿Quién pensó que un Domingo de Resurrección las puertas de las Iglesias estarían cerradas como si no hubiese Pascua?

Nadie, podría responderse de inmediato. Y este trabajo fotográfico pretende mostrar que no hay nadie, pero están muchos. Y eso es la fe. 

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Y la Iglesia leyó los signos de los tiempos y buscó opciones y fue entonces como traspasó fronteras y horarios. Nunca fue tan real la frase: Dios existe, aunque no se le pueda ver.

Un sacerdote, un teléfono celular y la fe y esperanza de muchos conectó a cientos desde España hasta Venezuela. Todos rezaron, se unieron, se apoyaron y pidieron. Las redes sociales esta vez, viralizaron la fe.

Aquí la historia en imágenes de cómo se vivió parte de la Cuaresma y la Semana Santa desde un templo en Caracas:

Foto: Gustavo Alemán

Son las 5:45 pm. El Padre Neptalí Balza, párroco de la iglesia de la Sagrada Familia de Nazareth y San Josemaría Escrivá de Balaguer (Urbanización La Tahona, Caracas), se prepara para celebrar misa. Es su rutina diaria. La diferencia es que hoy no hay nadie en el templo. La iglesia permanece cerrada al público desde el 15 de marzo a las 6:45 pm. Ese fue el último domingo que se ofició una misa con la asistencia de fieles.


Foto: Gustavo Alemán

Con 104 bancos vacíos y un templo que ha llegado a estar lleno con al menos 1.200 personas, el padre Balza celebra esta vez para 500 personas que están conectadas a través de IG Live. Más de 1.000 visualizaciones en 24 horas. La conectividad en Venezuela no ayuda.


Foto: Gustavo Alemán

El padre Ortega verifica que todo esté en orden y responde los mensajes que llegan por Instagram. La cuenta de Instagram de la parroquia pasó de tener cerca de 1.600 seguidores a alcanzar 5.200 en menos de cuatro semanas. Solo dos laicos hemos asistido “religiosamente” a la misa durante estas últimas cuatro semanas. Alfonso, que se encarga de poner la música y preparar el altar y yo, que por mi experiencia audiovisual los ayudo con la transmisión por IG.


Foto: Gustavo Alemán

En ocasiones asisten a la misa otros sacerdotes que hacen vida en la parroquia, ellos llevan mascarilla, el templo está cerrado para los feligreses, aunque se mantienen las intenciones de las misas incluyendo los novenarios.


Foto: Gustavo Alemán

Los sacerdotes repasan la ceremonia del día. Se verifican las intenciones de los feligreses, las lecturas a realizar. Transmitir por IG es algo novedoso, por eso es mejor tener todo preparado antes de comenzar.


Foto: Gustavo Alemán

En esta experiencia entendí que asistir a misa todos los días es una necesidad para muchos. Lo noté desde el primer día de transmisión por los comentarios de agradecimiento. La gente necesita refugiarse en la fe para darle una explicación sobrenatural a lo que nos está pasando. En algunos casos es lo único que los mantiene firmes.


Foto: Gustavo Alemán

Hace falta comulgar. Es el comentario más recurrente al terminar la transmisión de la misa. Aunque a diario se hace la oración de la comunión espiritual, para algunos no es suficiente. El privilegio de comulgar es algo que agradezco. Alfonso y yo pudimos hacerlo a pesar de la restricción de movilidad impuesta.


Foto: Gustavo Alemán

La Santa Sede estableció un rito oficial durante “tiempos de pandemia”, algo inédito pero necesario para adaptarse a estos tiempos. No hubo lavatorio de los pies, ni bendición de las Palmas el Domingo de Ramos. El coronavirus lo impide, pero el rito queda reservado para cuando pase la cuarentena preventiva.


Foto: Gustavo Alemán

No solamente se ha celebrado la misa diaria. Por ser tiempo de Cuaresma, la Iglesia continúa con sus actividades regulares como: la exposición del Santísimo, meditación y el Viacrucis; aunque con algunas variaciones para ajustarse a la transmisión por Instagram. Acá usamos unas paletas de carga para levantar al padre y que la toma de la transmisión fuera adecuada.


Foto: Gustavo Alemán

El Viernes Santo, el sacerdote se postra ante el altar antes de los oficios. La Iglesia Católica recuerda así la pasión y muerte de Jesucristo. Durante ese día, así como todos los viernes durante la cuaresma y el Miércoles de Ceniza, los fieles deben guardar ayuno y abstinencia de carne a manera de penitencia.


Foto: Gustavo Alemán

El padre Ortega toma la hostia consagrada al finalizar los oficios del Viernes Santo, esa noche recuerda que Jesús muere en la cruz y por tanto no permanece en los sagrarios.


Foto: Gustavo Alemán

El Sábado de Gloria se realiza la vigilia en la noche y se enciende el cirio pascual. El fuego representa a Cristo resucitado que es la luz del mundo y venció la muerte. Al cirio se le incrustan cinco granos de incienso representando las llagas de Jesús crucificado. Con ese cirio se encenderán las velas de los bautizados.


Foto: Gustavo Alemán

Con el Domingo de Resurrección comienza el Tiempo de Pascua. La Iglesia de la Sagrada Familia de Nazareth y San Josemaría, no tiene previsto abrir sus puertas pero seguirá transmitiendo la misa y se mantendrá cerca de sus fieles al menos de forma virtual a través de su canal de Instagram @SagradaFamiliaDeNazaret.


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